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El Laberinto

RatratoCaballero Laberinto: (1)

Tomado del griego labyrinthos. Construcción llena de rodeos y encrucijadas, donde era muy difícil orientarse.

 

 

Laberinto: (2)

"Símbolos Fundamentales de la Ciencia Sagrada”, cap. XXIX, párrafo 6°.

El laberinto, como bien lo ha visto Jackson Knight, tiene una doble razón de ser, en cuanto permite o veda, según los casos, el acceso a determinado lugar donde no todos pueden penetrar indistintamente; solo los que están “cualificados” podrán recorrerlo hasta el fin, mientras que los otros se verán impedidos de penetrar o extraviarán el camino. Se ve inmediatamente que hay aquí la idea de una “selección”, en relación evidente con la admisión a la iniciación misma: el recorrido del laberinto no es propiamente, pues, a este respecto, sino una representación de las pruebas iniciáticas; y es fácil comprender que, cuando servía efectivamente como medio de acceso a ciertos santuarios, podía ser dispuesto de tal manera que los Ritos correspondientes se cumplieran en ese trayecto mismo.

 

Por otra parte, se encuentra también la idea de “viaje”, en el aspecto en que esa idea se asimila a las pruebas mismas, como puede verificárselo aún hoy en ciertas formas iniciáticas, la Masonería por ejemplo, donde cada una de las pruebas simbólicas se designa, precisamente, como un “viaje”.

 

Otro simbolismo equivalente es el de la “peregrinación”; y recordaremos a este respecto los laberintos que se trazaban otrora en las lajas del piso de ciertas iglesias, cuyo recorrido se consideraba como un “sustituto” del peregrinaje a Tierra Santa; por lo demás, si el punto en el que termina ese recorrido representa un lugar reservado a los “elegidos”, ese lugar es real y verdaderamente una “Tierra Santa” en el sentido iniciático de la expresión: en otros términos, ese punto no es sino la imagen de un centro espiritual, como todo lugar de iniciación lo es igualmente.

"Símbolos Fundamentales de la Ciencia Sagrada”, cap. LXVI, párrafo 3°.

Su función es impedir, no solo a los influjos maléficos penetrar en la morada, sino además a los influjos benéficos salir de ella y dispersarse en el exterior.

Laberinto: (3)

Construcción arquitectónica, sin aparente finalidad, de complicada estructura y de la cual una vez en su interior, es imposible o muy difícil encontrar la salida. (...)

(...) el laberinto de la tierra como construcción o diseño, puede reproducir el laberinto celeste, aludiendo los dos a la misma idea (la pérdida del espíritu de la creación, “la caída” de los neoplatónicos, y la consiguiente necesidad de buscar el “centro” para retornar a él).

Eliade señala que la misión esencial del laberinto era defender el centro, es decir, el acceso iniciático a la sacralidad, la inmortalidad y la realidad absoluta, siendo un equivalente de otras pruebas, como la lucha contra el dragón. De otro lado, cabe interpretar el conocimiento del laberinto como un aprendizaje del neófito respecto a la manera de entrar en los territorios de la muerte.

  1. (1)DICCIONARIO ETIMOLÓGICO DE LA LENGUA CASTELLANA. Madrid. 2012
  2. (2)DICCIONARIO DE TÉRMINOS DE LA OBRA DE RENÉ GUÉNON. G.L.E. Barcelona 201
  3. (3)DICCIONARIO DE SÍMBOLOS. Barcelona 1992
  4. (4)www.labolab.net

 Geometría Sagrada y Laberintos (4)

 

La Geometría Sagrada y los laberintos están íntimamente relacionados.

Ambos son en esencia construidos y formados mediante formas básicas geométricas. Estas formas no son ningún invento del ser humano, sino que se encuentran absolutamente en todas partes.

 

Son las piezas con las que, tanto nosotros como el Universo entero, estamos construidos. Por este motivo, ya sea la plasmación de estas formas o simplemente su observación, es una acción con el poder de conectarnos profundamente con nuestro interior o de hacernos experimentar y sentir la realidad de formar parte de un todo.

 

Esta clase de experiencias reveladoras pueden ser de gran utilidad en nuestra propia evolución personal y por extensión de nuestro mundo y nuestro Universo.

Es por esto que tanto los laberintos como las figuras, grandes o pequeñas, de geometrías armónicas ejercen tanto poder y atracción sobre nosotros. Inconscientemente reconocemos esas formas como algo propio, algo que forma parte de nosotros o de lo que nosotros formamos parte.

COMENTARIO

Se nos ha pedido leer y encontrarle un significado al epígrafe "EL LABERINTO” del libro de instrucción masónica para el grado de compañero editado por la G.L.E. y es lo que hemos hecho. Una vez leído el texto, en la introducción hemos creído necesario contextualizar el término en cuanto a concepto y a su naturaleza simbólica, además de acudir a las fuentes que se citan en el mismo. Fruto de este pequeño análisis vemos que el significado se puede abordar desde la iconología, desde la antropología, la historia del arte o la metafísica. De ahí la imagen y las reseñas que hemos puesto al comienzo de esta pequeña reflexión. Autores como Luis Eduardo Cirlot, René Guénon y Mircea Eliade nos ayudan desde sus citas a comprender la semántica del concepto laberinto, el significado oculto y esotérico que encierra más allá de lo formal y evidente que como construcción en sí misma tiene.

 

Pero hemos creído ver en el trabajo propuesto, una intencionalidad dirigida a buscar un significado personal elaborado a partir del texto de la G.L.E. Y para ello recurriendo a una proceder tan masónico como la hermenéutica, encontrarle un sentido construyendo nuestro propio significado en base a la interpretación del símbolo y la alegoría. Pues como se dice en el libro, en este grado se vuelve al sujeto, se trabaja el conocimiento reafirmando su individualidad.

Si comenzamos observando la pintura "Retrato de un Caballero” de Raffaellino del Garbo vemos que sobre la vestimenta, en su pecho, luce un laberinto bordado y con su pulgar derecho nos lo señala. Es característico del renacimiento el retrato, la pintura del personaje que así adquiere fama y pasará a la posteridad. Pero en este cuadro, hay además un mensaje explícito: el hombre como un laberinto; la vida entendida como un recorrido complejo. Esta construcción llena de rodeos y encrucijadas, donde es muy difícil orientarse^) sería la alegoría del devenir masónico en la búsqueda del conocimiento y sentido del ser, ontológica y socialmente.

En Guénon (2) descubrimos un enfoque propiamente masónico como es natural en el pensamiento de un H. de la Orden. La clave que maneja para ilustrar el significado del símbolo en primera instancia es la iniciación. El elegido, el masón, se enfrenta ya desde los primeros momentos a unas dificultades que deberá sortear en su progresión hasta llegar al santuario. Lo que nos está diciendo es que desde el momento en que somos iniciados en los misterios de la masonería, desde y en la forma que toma la escenificación del ritual de iniciación deberemos trabajar con constancia en la autoconstrucción de nuestra persona y de la sociedad en un trabajo permanente. Esta es la segunda idea que plantea, el viaje hacia ese santuario, el lugar ético y espiritual propio de la masonería. En conjunto nos plantea el sentido transitivo inherente al trabajo iniciático.

Luis E. Cirlot (3) nos define el laberinto como algo que aparentemente no tiene un significado claro y que es complicado. Este enfoque nos sitúa masónicamente en la búsqueda para encontrar un sentido a nuestra vida; nuestro lugar en este mundo. Esa pregunta que todo hermano se ha hecho y probablemente la que le movió a llamar a la puerta de la logia. Nos dice que es imposible o muy difícil salir; estaríamos hablando de las dificultades propias y ajenas que deberemos sortear en nuestro trabajo autoconstructivo cotidiano. Y para salir de este laberinto deberemos utilizar un razonamiento empírico, lógico, incluso geométrico en su acepción topológica, conocimientos estos, propios del segundo grado masónico.

 

Cuando cita a Mircea Eliade, el antropólogo rumano plantea primeramente el laberinto como un complejo sistema protector de lo sagrado, de la inmortalidad y la realidad; en resumidas cuentas del conocimiento de lo trascendente. En segundo lugar y considerando la riqueza polisémica del símbolo como tal, lo identifica con las enseñanzas iniciáticas del morir (y necesariamente del renacer). Esto es; el paso de las tinieblas a la luz.

En Geometría Sagrada y Laberintos^) el editor de la página WEB (además de proponernos un completo muestrario de laberintos) nos los presenta como una expresión más del conocimiento lógico en el seno de la tradición hermética de la cual la geometría formaría parte. Arte este, el de la geometría, que caracteriza el grado y el ritual de compañero masón.

Para finalizar no podemos pasar por alto el origen o naturaleza operativa del símbolo, se trate bien de una edificación o parte de ella, bien de una talla. Los laberintos a los que se refiere el texto del G.L.E.; el egipcio, el micénico, los esculpidos en piedra a golpe de cincel o los que forman parte del pavimento de las catedrales góticas, fueron realizados por masones operativos. Más no por ello ajenos a su velado significado.

Q. H. Manuel C.M.

 

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